Pictionary

En esta entrada mejor no poner foto… porque podría herir la sensibilidad de los lectores. El caso es que el sábado, tras la suculenta cena con calzone incluido, nos echamos una partida de Pictionary en pizarra que subió la adrenalina hasta cotas difíciles de imaginar. Y eso, a pesar del escepticismo inicial de alguno (os ahorro nombres) que opinaba: “Pictionary, qué tontería”.
La cosa comenzó con el equipo de Chema machacando: eran capaces de transmitir conceptos tan difíciles de dibujar como “humear” (¡en 8 segundos!) o “jubilarse”. El equipo de Willy, mientras tanto, daba pena, porque ya había quien andaba por mitad del tablero y el suyo ni había conseguido arrancar… Pero en el último tramo la cosa se puso todavía más interesante, pues todo se igualó mucho y añadimos el “dado de dificultad”: cuando lo tirabas, unas veces te tocaba dibujar con la mano mala, otras veces con los ojos cerrados, otras veces sin levantar el rotulador de la pizarra… Aquí tuvo que intervenir el comité de competición, porque hubo vivos debates (por decirlo finamente) sobre si Fulanito había levantado o no el rotulador… Al final, acertando palabras tan difíciles como “cuñada” o “latitud”, ganó el que equipo que poco antes estaba desahuciado: el de Willy, Josean e Iñaki, ¡quién lo iba a decir! Eso sí, quedó bastante claro que entre nosotros no hay ningún Leonardo, ni Goya, ni Greco, ni…

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