Ha sido un fin de semana largo, aprovechando que el viernes era festivo en la enseñanza media y en la universidad. Así que nos decidimos por una actividad solidaria, gracias al patrocinio de la ONG Cooperación Internacional. Los mayores del club tomamos los cachivaches y fuimos al hogar de acogida para mujeres que tiene Cáritas en la calle Vida Pobre. Allí, con la inestimable colaboración de Gustavo y sus muchachos, dedicamos dos días a pintar toda la casa. Todos acabamos con algún que otro manchurrón de pintura, pero mereció la pena. Rafa demostró una gran habilidad con el rodillo, Julián era el amo de la cinta de rodapiés, Maxi se especializó en los perfiles con la brocha, Iñaki limpiaba las gotitas que siempre se escapan, Issam echaba una mano trasladando los muebles, Chema era el amo protegiendo las lámparas…
En fin, que acabamos bastante derrengados, pero muy contentos. Y el resultado fue, pienso, bastante bueno, gracias a los ratos que nos dedicaron Mustafá, Konstantin y Rocky. Nos anima pensar que a partir de ahora la vida quizá sea algo más grata para esas personas en difícil situación.
